Cinco casos de extrema mala suerte, o exactamente lo contrario

Algunas biografías parecen signadas por la desgracia; otras, ostentan el privilegio de haber sobrevivido a numerosas tragedias. ¿Extrema mala suerte o exactamente lo contrario?


Erik Norrie: el norteamericano sobrevivió a cuatro ataques de animales salvajes. Fue golpeado dos veces por un grupo de simios enfurecidos, picado por una serpiente pitón venenosa, y perdió parte de su pantorrilla al ser mordido por un tiburón.


Frane Selak: este hombre oriundo de Croacia sobrevivió a cinco accidentes mortales. Un trágico descarrilamiento de trenes en 1962, la caída de un avión, un choque de autobús en 1966, el estallido de un automóvil en 1973 y el incendio de su vehículo en 1973.


Roy Sullivan: fallecido en 1995, posee el extraño récord mundial de haber sobrevivido al impacto de siete rayos durante su carrera como guardaparques en EE.UU.. Su extraña suerte le valió el apodo de pararrayos humano.


Tsutomu Yamaguchi: este ingeniero japonés sobrevivió a la detonación de las dos bombas atómicas arrojadas al final de la Segunda Guerra Mundial. En Hiroshima sufrió quemaduras en todo el cuerpo y en Nagasaki pudo preservar su vida gracias a las características geográficas de la zona.


Melanie Martínez: la mujer, oriunda del sur de los Estados Unidos, perdió cinco casas por el embate de diversos huracanes. A pesar de ver todas sus pertenencias destruidas en cada ocasión, tanto ella como su familia pudieron preservar sus vidas.


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