5 históricos mitos, al descubierto


Aquella historia que no surge de los libros, sino que es narrada de generación en generación, contiene con frecuencia errores o leyendas que se mezclan con los hechos reales, y pueden ser tomados por verdaderos, aunque no lo sean.
Estos son algunos de los mitos más difundidos de la historia:
La bombilla de Thomas Edison: parece indudable que Edison fue quién inventó la bombilla, sin embargo, esto no fue realmente así. Existen varios prototipos diseñados por otros inventores y una patente del año 1878 del británico Joseph Wilson Swan, esto es, un año antes que Edison patentase la suya. El mérito de Edison fue introducir los filamentos de carbono que hicieron de su bombilla la primera en ser comercialmente viable.

Las brujas de Salem: el saber popular atribuye la muerte de las “brujas de Salem” al temido fuego de la hoguera, sin embargo esto jamás ocurrió. 19 de los 20 condenados a muerte por brujería en el tristemente célebre caso de Salem (14 mujeres y 6 hombres) fueron colgados, mientras que el hombre restante falleció durante la sesión de tortura  del interrogatorio previo.

La papisa Juana: es parte del imaginario colectivo, sin embargo nunca existió realmente una mujer papa. Se trata sólo de una leyenda que se gestó a lo largo de los años, a partir de una crónica del siglo XIII del dominico Martín de Opava, que la situaba en el período convulso en que el cardenal Anastasio el Bibliotecario ejerció como antipapa. No obstante, entre la muerte de León IV y el nombramiento de su sucesor, Benedicto III, transcurrieron  menos de 3 meses.

Lady Godiva: por arraigado que esté en el imaginario popular, esta bella mujer de largos cabellos jamás montó desnuda a caballo en beneficio de los desposeídos. Es probable que la leyenda se haya originado sobre la base real del carácter generoso y el habitual obrar en beneficio de los pobres, que ella y su esposo Leofrico demostraron a lo largo de su vida.

Nerón y la quema de Roma: el relato de que Nerón contemplaba el incendio de Roma tocando una lira, es sencillamente falso. De acuerdo al historiador romano Tácito, contemporáneo de tales hechos, Nerón no se encontraba en Roma, sino en Anzio, a unos 42 km de allí. Sin embargo, regresó a la ciudad para colaborar económicamente con la extinción del incendio y dar refugio a los afectados.  Roma buscaba a un culpable y escogió a Nerón, quien a su vez, trasladó la culpa a los cristianos.
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